
Dice el ministro Bernat Soria que faltan médicos en España. ¿Están todos en las teleseries?
Algunos hay, ¡y muy buenos! Pero no sabía que tuviéramos escasez de médicos.
¿Por qué funciona tan bien la medicina pública en las televisiones privadas?
Es algo que nos incumbe a todos, y quizá por eso tengan tanto éxito estas series. Desde el punto de vista profesional, parece como si todos los actores tuviéramos que interpretar alguna vez un papel relacionado con la medicina. Eso sí, se aprende mucho, incluso a dar puntos de sutura.
¿Cómo ha conseguido dar a su papel el punto macarrilla que exige el guión?
Me he ido a algunos barrios periféricos, como la UVA de Hortaleza, en Madrid, para empaparme de su ambiente. Pero no he querido trabajar el cliché de macarra en su sentido literal sino, más bien, el de una chica que ha crecido en un sitio con problemas de drogas, de paro, de maltrato y de inmigración.
¿Confiaría en un ambulatorio como el que aparece en la serie?
Sí, porque la gente que trata a los pacientes en el ambulatorio de Arroyo Pingarrón se implica mucho. A falta de medios, lo suplimos con humanidad, y eso debería ser válido para todo tipo de ambulatorios.
¿Entre Miguel Ángel Muñoz y ‘House’, con quién se queda?
¡Con Miguel Ángel, sin duda!
El síndrome de Ulises consiste básicamente en echar de menos el hogar y la familia. ¿El síndrome de la familia Molina es justo lo contrario?
Cierto es que mi familia está muy unida, a pesar de que tenemos vidas muy diferentes y nos cuesta mucho cuadrar las grandes reuniones familiares. Pero el respeto y el amor no nos falta, por suerte.
En SOS Racismo han advertido del riesgo de banalización del término ‘síndrome de Ulises’. ¿Cree que se frivoliza con la inmigración en la serie?
No sólo hablamos de comedia. Los personajes reflejan distintas realidades, como la del médico que viene de Nueva York y se encuentra totalmente desubicado, que es la que da título a la serie. Pero no se va a frivolizar.
Como ibicenca que es, ¿cobra una ecotasa, además del sueldo?
Pues no. Cobro mi sueldo y, además, bien que me lo gano, como todos.
Hablando de Ulises, ¿cree que Ibiza es una Ítaca vendida a las inmobiliarias?
Ibiza está sufriendo un auténtico bombardeo de ladrillos y de ‘packs’ de fiestas. La autovía ha cambiado el paisaje radicalmente y, pese a todo, aún encuentro aromas que son la esencia de la isla en que nací.
¿Aparte de en hermosura, en qué más se parece a su madre?
¿Tanto nos parecemos? De mi madre creo que he heredado, sobre todo, el amor y el respeto por la profesión.
¿Le gustó ‘graduarse’ con ella en el teatro?
Fue muy gratificante. Madre e hija tuvimos que enfrentarnos de igual a igual en el escenario, actriz y actriz. Eso fue todo un privilegio. Ha representado hace poco ‘Un enemigo del pueblo’, de Ibsen.
¿Para usted quién es ese enemigo?
Yo creo que cada uno tiene su enemigo. Y es algo muy íntimo. Digamos que hay grandes capos, como en todo.
¿Usted también es antimonárquica?
A mí me caen bien los Reyes. Y los respeto. Entiendo que haya una oposición a ellos, pero desde luego no quemaría una fotografía suya.
Ha protagonizado hasta un videoclip con El Canto del Loco. ¿Cree que le gustaría a su abuelo Antonio Molina?
Mi abuelo siempre estaba muy orgulloso de su tribu y seguro que estaría contentísimo de verme en este tipo de soportes.
¿Se siente minera?
En el sentido de trabajadora, soy tan minera como mi abuelo. Y me siento muy orgullosa de sentir profundamente mi trabajo.
¿Y está bien pagá?
Depende de en qué medio. Pero no vamos a hablar de dinero. Lo que sí está claro es que ahora hay muchas oportunidades para los actores. Las teleseries han dado mucho trabajo a los actores, y se hacen productos de gran calidad.
¿Entre la ‘Olivia’ de ‘Popeye’ y Olivia Newton John, con cuál se queda?
Llevo toda la vida aguantando la coña, pero puestos a interpretar, me encantaría ser la ‘Olivia’ de ‘Popeye’, patilarga y brazilarga. Me pega mucho más que la Newton John.
INTERVIU.
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