miércoles, 31 de octubre de 2007

LA TEORIA DE LA CONSPIRACION DEL 11-M SE HUNDE(FUE APOYADA POR TELEMADRID).

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El 11-M tuvo efecto directo en el resultado electoral de marzo de 2004 principalmente porque la respuesta política que se produjo desde el gobierno de José María Aznar promovió una movilización indignada de muchos ciudadanos. Al contrario de lo que suele suceder cuando un atentado terrorista tiene respuesta en un claro liderazgo político, no se produjo la unión con el gobierno sino su desapego: muchos españoles se sintieron engañados por la pretensión de involucrar a ETA en el atentado a pesar de la evidencias de que los autores eran terroristas de credo islamista. Pero al error de José María Aznar, Ángel Acebes y los ministros y dirigentes populares que intentaron esconder la verdad se sucedió un envite mayor una vez que el resultado electoral expulsó al Partido Popular del Gobierno.

¿Por qué se empecinaron entonces Mariano Rajoy y su guardia pretoriana en sostener la tesis que había promovido la perdida del poder? Fue una reacción de malos perdedores. El intento fue la deslegitimación del triunfo socialista pretendiendo que el atentado de Atocha y sus consecuencias habían adulterado el resultado electoral desde la lógica de que la victoria indiscutible estaba predeterminada para el Partido Popular. Hubo incluso quien estableció la ilegitimidad del voto de quienes, como reacción a la manipulación, se decidieron a votar cuando en principio no pensaban hacerlo. La movilización de muchos jóvenes que a lo mejor en otras circunstancias no hubieran votado fue determinante del triunfo de José Luis Rodríguez Zapatero.

Negar la legitimidad del 14-M
Desde el primer momento la decisión política de los dirigentes del Partido Popular fue negar legitimidad al resultado estableciendo que el atentado había sido la causa de su derrota. El resto lo hicieron los aliados mediáticos del PP.

Ramírez, el gran manipulador
La personalidad de Pedro J. Ramírez tiene que ver mucho con la tragedia personal de Mariano Rajoy. El director de El Mundo tiene detrás de si un largo historia de muñidor de operaciones políticas. Entiende el oficio de periodista como el de un manipulador de la información para ponerla al servicio de sus propias causas lo que le han dado un importante patrimonio económico y notable influencia en muchos círculos de poder en donde el miedo que inspira su falta de moralidad y de escrúpulos acomoda conductas a sus propias conveniencias.

Verdades a la carta
Desde su participación en la operación reformista, en los lejanos tiempos del ocaso de la UCD, Ramírez nunca ha asistido a los acontecimientos políticos como observador sino como operador de los hechos para determinar resultados a su conveniencia. Desfila del amor al odio en la media que el objeto de sus maniobras asienten a sus intereses o dejan de tener utilidad. Le ocurrió con Felipe González, al que apoyó con tanta vehemencia como para reclamar la guerra sucia contra ETA en los momentos que el golpismo y el terrorismo amenazaban el gobierno socialista y la estabilidad de la democracia. Con el mismo desparpajo que reclamaba la ejecución de crímenes de estado los utilizó después para elaborar una conspiración política que asaltara La Moncloa buscando atajos a las vías de la democracia.

El balcón de Carabaña
Celebró el triunfo de José María Aznar reivindicando sus meritos en la victoria desde el balcón de la casa de verano de Rodrigo Rato y pasó el cepillo para quedarse como emperador de los medios de comunicación que la Telefónica de su amigo Villalonga puso a su disposición por encomienda de José María Aznar. Solamente el conocimiento de un vídeo sobre sus costumbres sexuales paró la creación de ese imperio mediático alternativo al Grupo Prisa –que es su auténtica obsesión- en el que la Antena 3 arrebatada a Antonio Asensio era el buque insignia.

Enfrentamiento con Alierta
La decisión posterior del nuevo y profesional presidente de Telefónica, César Alierta, de deshacer las posiciones políticas en medios de comunicación, le enfrentó con el presidente de la compañía en una persecución en la que la presión a jueces y fiscales ha sido, como en otras ocasiones, el camino recorrido desde la amistad a la venganza.

Soberbia de Pedro J.
Pedro J. no se resignó la derrota de Mariano Rajoy y su soberbia le impulsó a sostener la teoría de la conspiración en la pretensión de que una maniobra de ETA y sectores de las fuerzas de seguridad del estado, pretendidamente controlada por elementos socialistas, había organizado la matanza de Atocha. Como en tantas ocasiones, Pedro J. no reparó en medios. Acusados convertidos en interesados informadores del periódico El Mundo han estado construyendo a la carta y según el menú establecido por Ramírez las más estrambóticas informaciones que en la medida que eran desmentidas por la tozudez de los hechos se renovaban en nuevos hallazgos cada vez más irresponsables.

La COPE, otro altavoz necesario
La emisora del cadena de los obispos fue el altavoz necesario para redoblar estas manobras que se han repetido durante tres años marcando el paso del Partido Popular. Ramírez no consiente que sus aliados se alejen del camino que él se encarga en trazar. En este dislate, El Mundo y la COPE empujaban la teoría de la conspiración y el PP, sin personalidad suficiente, se plegaba a estas turbias obsesiones.

CARLOS CARNICERO/EL PLURAL.COM.

EL PLURAL.COM

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