lunes, 27 de septiembre de 2010

Jordi Gonzalez celebro su 48 cumpleaños entre gritos y una polémica entrevista a Cándido Mendez.

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La mesa de debate sobre la decadencia de los certámenes de Misses parecía un gallinero. Jordi González intentaba poner orden entre Raquel Bollo, Makoke y las demás tertulianas y un míster con sus habituales "no habléis todos a la vez que en casa no se entiende nada", pero como quien oye llover.

Y como el tema se le fue de las manos al conductor de La Noria, llegó el momento de dar un puñetazo en la mesa y soltar un estremecedor grito de ¡silencio! que dejó el plató temblando. Durante segundos no se escuchaba ni el vuelo de una mosca y Jordi miraba a diestro y siniestro con cara desafiante y de muy pocos amigos a las alborotadoras tertulianas de Miss España.

Poco después, llegó el momento de celebrar el cumpleaños de Jordi, ya más calmado tras la entrevista con María Castro que acudió al programa para promocionar Tierra de lobos, la nueva apuesta de Telecinco. que se estrenará el próximo miércoles en prime time.

"Ya llevo cuatro años celebrando mi cumpleaños en La Noria y sólo espero poder seguir celebrando muchos más en compañía de estos excelentes profesionales y compañeros", comentó Jordi al recibir una tarta sin velas y una caja -de una tienda que me gusta mucho- con una pulsera que se puso sobre la marcha. La próxima del programa en cumplir años será Sandra Barneda, el 4 de octubre. "Pero no cae en fin de semana", como se apresuró a dejar claro.  




En la España de Zapatero, La Noria se convirtió en La Clave de Balbín con larga cola para recoger los regalos de Jordi en un insólito programa rosa de mamporreros políticos y sal gruesa. José Blanco fue el primero en la cola para luego seguir con los protagonistas del duelo de las primarias, Tomás Gómez y Trinidad Jiménez, y Artur Mas, que deleitó a la audiencia leyendo sus poemas preferidos franceses en fino catalán. En la cola ya está también José Montilla, el inteligente cordobés que pasó del catalán a castellano en el momento en que comenzó su campaña electoral.

En esta ruta televisiva de Jordi González, el alter ego de Telecinco que pasa sin pestañear de Carmen Lomana a Belén Esteban y al debate de la huelga general, Cándido Méndez mostró anoche que estará lleno de virtudes pero lo suyo no es la agudeza política. María Antonia Iglesias, a quien su corazón ya no aconseja sumarse a la mesa del cara a cara a grito pelado, le susurró a Méndez las verdades del barquero y le atornilló a base de bien sobre lo que todo el mundo está al cabo de la calle en el tema de la huelga general del 29-S, el que todo está atado y bien atado entre Gobierno y centrales sindicales para salvar la cara respectivamente.

Méndez por su parte no logró aclarar el lío de si la huelga general es contra Zapatero, Rajoy, los empresarios, la banca, el FMI, o contra ellos mismos. Y sólo puso una y otra vez el casette de que el gran éxito de UGT y CCOO fue el de haber logrado el apoyo del sindicato de la Zeja, o los ex de la Zeja. Para Méndez, Pilar Bardem y compañía es la intelectualidad pura, heredera de los Ortega y Gasset, habiendo tenido la perspicacia de comprender la importancia de esta huelga, madre de todos los paros generales.

Pilar Rahola fue más expeditiva y le puso bajo los pies de los caballos. Una y otra vez le inquirió a Méndez si es cierto o falso que come en restaurantes de gran lujo. Si Toxo no pudo negar lo de su crucero y su cuidadosa corbata -prenda que se cuida mucho de no usar en España- para cenar con el capitán, no hay constancia de la foto de Méndez en el Villamagna y su restaurante de campanillas asiático que adora la alta sociedad madrileña. Méndez trago saliva, no dijo ni que sí ni que no sobre el Villamagna, y sólo habló de las pulgas generosas que se mete entre pecho y espalda en el desayuno, y que él es desde luego de buen comer.

Pero Jordi, que ya cargó contra Pedrojota por publicar calumnias y noticias falsas como las del embarazo de Penélope Cruz, que luego resultó ser cierta, aprovechó para denigrar al grupo Intereconomía y La Gaceta. Como sobre la huelga no se podía profundizar, y la encuesta de La Noria resultó además un jarro de agua fría sobre el sentir mayoritario que le dará portazo a los sindicatos, Jordi pasó a los regalos. Lo curioso del caso es que Méndez abrió con curiosidad la voluminosa caja y se alegró como un niño en Reyes al ver que eran unos Masai. Para quienes no estén introducidos en el mundo de las zapatillas deportivas, se trata de un carísimo modelo que sólo pueden usar los de riñones bien cubiertos.

Lo único claro que quedó del paso de Méndez por La Noria es que gana 2.570 euros netos pero no dijo nada de dietas y tarjeta Visa para comidas de negocios. Y que emplea una hora y media para ir andando a su oficina de UGT, la práctica que aconsejan los médicos a los jubilados de lujo para evitar el sedentarismo.

Y como tres de cada cuatro espectadores del programa manifestaron que no tienen intención de secundar la huelga general, Jordi GonzálezMéndez a aprovechar para desconvocarla.


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