jueves, 28 de octubre de 2010

César Vidal defiende a Pérez-Reverte.


César Vidal y Arturo Pérez-Reverte.


César Vidal escribe en La Razón un artículo -«Dejad en paz a Arturo»-en el que defiende al exitoso escritor cartaginés. Su arranque es fuerte:
«Como la izquierda se la coge con papel de fumar cuando se trata de los suyos, puede disculpar que un alcalde socialista llame «tontos de los cojones» (con perdón) a los votantes del PP, pero no puede tolerar que Pérez-Reverte diga de Moratinos lo que pensamos millones de españoles».
El comunicador de EsRadio reconoce que «los términos utilizados no han sido precisamente versallescos». No obstante, «también estoy convencido de que lo que ha provocado las iras de la progresía no ha sido el que se diga que Moratinos es un emperador que va en pelota».
«Arturo Pérez-Reverte irrita por otras razones. Su doble pecado es el éxito y la independencia».
En este contexto, apunta que muchos izquierdistas se hacen la siguiente pregunta:
«¿Acaso no debía plegarse a la dictadura de lo políticamente correcto escribiendo como escribe para una editorial del progresista Grupo PRISA?».
El locutor, también prolífico escritor, tiene razón en que amplios sectores de la izquierda le envidian sus monumentales ventas y le reprochan su tendencia a alejarse de los políticamente correcto.
Sin embargo, hay que reconocer que sus consideraciones sobre el ya ex ministro de Exteriores no son ni educadas, ni equilibradas. La reacción contra el autor de «El Asedio» es lógica. Recojamos algunas de sus calificaciones:
«Por cierto, que no se me olvide. Vi llorar a Moratinos. Ni para irse tuvo huevos».
O ésta:
«Vamos a explicárselo a los que no saben leer sino con orejeras y ven machistas bajo cada tecla. No se es menos hombre por llorar. Nadie habla de eso».
Y concluyó de la siguiente manera:
«Se es un mierda cuando uno demuestra públicamente que no sabe irse. De ministro o de lo que sea. Moratinos adornó su retirada con un lagrimeo inapropiado. A la política y a los ministerios se va llorado de casa. Luego Moratinos, gimoteando en público, se fue como un perfecto mierda».
La libertad de expresión no permite criticar a un personaje con insultos que pueden llegar a ser humillantes. Lo mismo que dijo, y él lo sabe hacer de sobra, lo podría haber escrito con otras palabras y con otro estilo.
De todas maneras, es cierto que esas virtudes que le adornan, como mantiene Vidal, han llevado a algunos a encrespar la controversia.

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