lunes, 18 de octubre de 2010

Ha nacido una estrella;Frank de la jungla,el ''Pocholo'' de los animales.






Frank Cuesta es un tipo peculiar. Ni él ni su indumentaria pasan desapercibidos. De aspecto corpulento y con un aire a Nacho Vidal, viste unos crocs (zuecos) con calcetines y gorrita. Al hablar, mezcla palabras en inglés y castellano. "No es por tontería"-dice- sino porque lleva casi 30 años fuera de España. Y es que Frank es de León, pero desde hace 11 vive en Bangkok donde estudió herpetología ( es experto en reptiles y anfibios).
Desde entonces ha colaborado con diversas televisiones de todo el mundo. Callejeros Viajeros lo localizó para un reportaje y a raíz de ahí surgió la idea de hacer Frank de la jungla (domingos, 21.45 h.). "Antes que Cuatro, otra cadena española me ofreció un porrón de dinero por hacer el idiota en un programa: querían una copia de El último superviviente".
"Los Rambos no existen. Si sigo vivo es porque hago las cosas con mucha cautela", dice el protagonista del nuevo programa de la cadena Cuatro
Pasar tanto tiempo dentro de la selva le ha permitido a Frank conocer la naturaleza y los animales a la perfección. La serpiente pipa, ratas del bambú, el dragón de Komodo… este singular Indiana Jones español mostrará a los espectadores –acompañado de Nacho Medina y el cámara Santiago Trancho­- las especies que viven en las junglas de Asia de una manera cercana, simpática y con mucha autenticidad. Porque Frank no entiende de artificios.
Las cosas las explica con un lenguaje coloquial en el que los tacos también  están permitidos. "Los Rambos no existen. Si sigo vivo es porque hago las cosas con mucha cautela", comenta, aunque el peligro es una constante en su vida. Sin temblarle la voz recuerda cómo le han pegado un tiro por la espalda o ha estado dos veces en coma por picaduras de serpiente. En Bangkok un diario sensacionalista hace apuestas con el año de su muerte. Su gesto sólo se torna serio cuando se le pregunta por la experiencia que más le ha marcado. “Un amigo se me murió en los brazos cuando una cobra le mordió en la yugular. No llegó a los cinco minutos”.
Como bien dice el leonés, los animales son su “pasión”, pero el tenis le da de comer. Un deporte que siempre se le dio, hasta que un accidente le alejó de las pistas. "Gané un torneo, compré una moto y me partí las piernas", relata Frank. Entonces, decidió dar el salto al otro bando y a los 18 años ya trabajaba en la Academia de Nick Bollettieri en Florida. Por ella han pasado grandes deportistas como las hermanas Williams, Agassi, Sharapova o Seles.
"A algunos los he visto crecer", recuerda. Cuando Bollettieri quiso abrir una escuela en Tailandia, mandó a Frank. Soltero y joven, pronto encontró el amor. "Conocí a mi mujer y me casé a los 20 días". Juntos tienen tres hijos: Zape, Zorro y Zen. La feliz prole convive en una casa enorme con peculiares 'animales de compañía' tales como boas, nutrias, iguanas, tortugas… eso sí tiene un cocker y dos chiguaguas.

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